Los resultados de la primera vuelta presidencial ponen de manifiesto una dinámica política de polarización y desconfianza institucional, así como una creciente personalización del liderazgo político. Para el profesor Juan Gabriel Gómez, del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI el actual escenario electoral refleja un deterioro de la deliberación democrática y una tendencia preocupante hacia posturas cada vez más emocionales, alejadas de la concertación.