La celebración de los 250 años de la fundación de Estados Unidos coincide con el segundo gobierno del presidente Donald Trump; un momento que ha reabierto debates sobre la identidad política del país, el alcance de su liderazgo internacional y el futuro de su papel en el sistema global.
La capacidad política y económica de Estados Unidos, así como su modelo de alianzas estratégicas y militares, consolidaron durante décadas su posición como la principal potencia internacional y el referente mundial de la democracia moderna. Sin embargo, para el profesor Carlos Alberto Patiño Villa, del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), las decisiones adoptadas por la actual administración reflejan un cambio significativo respecto a esa tradición y plantean interrogantes sobre el rumbo que podría tomar Estados Unidos en los próximos años.

Para el profesor Patiño, uno de los aspectos que llama la atención es la aparente reivindicación de una visión del poder más cercana a las lógicas imperiales del siglo XIX, apartándose del modelo institucional construido por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Diversas declaraciones del gobierno Trump reflejan un interés por la expansión, el control territorial y el ejercicio directo del poder, en contraste con la estrategia de cooperación con sus aliados y con un orden internacional basado en instituciones.
Intereses de Estados Unidos
En este sentido, para el profesor Patiño, las aspiraciones de ejercer control sobre Groenlandia, la posibilidad de incorporar a Canadá como un nuevo estado de la Unión, el interés por el Canal de Panamá y las operaciones de carácter militar y de seguridad en América Latina marcan una diferencia frente a la postura adoptada por Estados Unidos durante gran parte del siglo XX y comienzos del XXI.
“Estados Unidos ha hecho algo que realmente ha sido sorprendente en el gobierno de Donald Trump y es ir en contra de los propios aliados de los Estados Unidos, en este caso los aliados europeos y específicamente en el marco de la Unión Europea y específicamente en el marco de la Alianza Atlántica creada en 1949, donde se consolidó aquello que algunos historiadores han denominado la conversión de Estados Unidos en un imperio informal”.
Sistema internacional
Estas transformaciones ocurren en un momento de creciente competencia entre las principales potencias del sistema internacional. Además de la rivalidad con Rusia y China, el panorama geopolítico incorpora actores con creciente influencia como India y Japón que, sumados a otras potencias regionales, amplían progresivamente su capacidad de incidencia global. Por lo tanto, las decisiones de política exterior adoptadas por Estados Unidos podrían modificar el equilibrio internacional construido en las últimas décadas.
Finalmente, el debate trasciende el escenario internacional y se extiende al ámbito interno. El gobierno Trump reactivó el debate sobre los principios que dieron origen al Estado estadounidense, concebido como una república federal inspirada en ideales liberales y en la oposición a los modelos imperiales y los regímenes monárquicos. Su organización política privilegió las libertades individuales, la autonomía de los estados y la limitación del poder del gobierno federal. No obstante, para el profesor Patiño, se ha reabierto el debate sobre la denominada “presidencia imperial”, concepto que describe una creciente concentración de poder en la figura presidencial y sus posibles implicaciones para el sistema federal estadounidense.
Bogotá, miércoles 29 de julio de 2026
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Alix Cortés Dussán – oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.