Intercambio arancelario entre EE. UU. y China abre el panorama a posibles integraciones entre América Latina, Asia y África.
En días pasados el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, anunció su nueva política arancelaria que cobijaría cerca de 200 países a nivel mundial. Lo que supone el inicio de una posible guerra comercial con algunos de sus socios más sólidos como la Unión Europea, el sudeste asiático, Reino Unido y América Latina, terminó por posicionar a China como el país con aranceles del 145%, que corresponden a los más altos impuestos hasta el momento, dejándolo fuera de la tregua de 90 días que había anunciado el gobierno Trump buscando posibles negociaciones con los países afectados.
Por su parte China, quien ha respondido con la imposición de aranceles del 125% para Estados Unidos, ha manifestado su intención de no ceder a las presiones que suponen las tensiones políticas emergentes, tanto como de no querer entrar en una posible guerra comercial. En cambio, continúa avanzado a pasos agigantados en la definición de los estándares tecnológicos y el apoyo a la aplicación extensa de modelos de IA a gran escala, según el primer ministro Li Qiang.
Al respecto, la docente Diana Gómez, directora del Doctorado en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales del IEPRI en la Universidad Nacional de Colombia, afirmó:
“Creo que es una gran oportunidad para China de seguir diversificando sus exportaciones y eso puede significar algo interesante para aquellos países que también necesitan esa diversificación en medio las imposiciones del gobierno actual Donald Trump (…) el llamado es a una integración en el caso de América Latina, que permita tener una relación mucho más equilibrada con China y no tan desigual, dado el tamaño de la economía China. También es importante tener en cuenta que para América Latina este tipo de situaciones marcan el momento para revisar algunos de los sectores más importantes en los que, como región, somos potencia, y para lo cual lo que se requiere, es una integración como países frente a otras potencias como es el caso de China.”
Durante la Guerra Fría la política exterior china se caracterizó por la impasibilidad china frente a cualquier forma de presión exógena, aun incluyendo la presión nuclear. Hoy, en plena Posguerra Fría y en medio de la coyuntura internacional “cabe recordar las palabras del presidente chino Jiang Zeming en 1991 cuando le dijo a Henry Kissinger en las conversaciones que tuvieron en ese momento que China estaba acostumbrada a que no iba a responder a imposiciones exógenas de ningún tipo, esta actitud ha sido bastante reiterativa en el último tiempo y más hoy día cuando China se afianza cada vez más como una potencia económica y como una potencia global”, puntualizó la profesora Gómez.
Bogotá, martes 15 de abril de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.