Escudo de la República de Colombia

“Para nosotros la política se volvió algo lejano”

4 de junio

 

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Por: Mariana Delgado Barón

El Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria o NIMD, por sus siglas en inglés, tiene dentro de sus objetivos principales el fortalecimiento de la democracia. Este Instituto, creado por partidos políticos de los Países Bajos, hace presencia en más de veinte países, entre ellos Colombia. Conversamos con su directora ejecutiva, Ángela Rodríguez sobre los desafíos que el NIMD ha encontrado en el país para ampliar la participación política, sobre su tarea de acompañamiento en el punto 2 de los acuerdos de paz firmados en La Habana, sobre la necesidad de una ciudadanía más activa y sobre la situación actual de las mujeres que participan en la política colombiana.

Desde 2010 el Instituto viene realizando algunos programas en alianza con otras instituciones. Sin embargo, ustedes se instalan en 2014 en el país ¿Cuáles son los programas que manejan desde el Instituto?

La misión del Instituto es fortalecer la democracia y esa es la misión con la que se creó en Holanda y es la misión con la que funcionamos en más de 20 países, atendiendo a las particularidades de cada contexto. En el caso colombiano tenemos operando tres proyectos, todos ellos enfocados en el fortalecimiento de la democracia desde diferentes perspectivas. Tenemos un proyecto, que es el eje fundamental de nuestra oficina en Colombia, financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda, llamado “Diálogo para la estabilidad”, este proyecto busca poner a conversar personas que tiene posiciones políticas diversas, con el fin de reducir la polarización y de entender cuáles son los argumentos del otro. El segundo proyecto, en el que se enmarcan la mayoría de nuestras actividades, se llama “Acción democrática para la paz”, y es financiado por la Unión Europea. Este programa se empezó a implementar desde el año pasado y de alguna manera corresponde al papel que tiene el Instituto como acompañante internacional a la implementación del punto 2, de participación política, de los acuerdos de paz. Esa tarea fue asignada por el gobierno nacional y por la antigua FARC. Hemos promovido propuestas para ampliar y produndizar el sistema político y electoral en Colombia, hemos trabajado con el Consejo Nacional Electoral, con congresistas, también fuimos la secretaría técnica de la Misión Electoral Especial, que es el órgano que designa el acuerdo para recomponer nuestro sistema político y dentro de ese proyecto tenemos actividades como las escuelas de formación para la democracia, que son escenarios de intercambio de habilidades con líderes sociales para fortalecer sus capacidades de ejercicio político. Por último, tenemos una serie de plataformas y elementos que nos ayudan a entender cómo percibe la gente la implementación del acuerdo.

En relación con el programa de fortalecimiento a la democracia ¿Cuáles son los principales retos, e incluso obstáculos, que ustedes han encontrado para fortalecer el mismo sistema político y así ampliar la participación política en Colombia?

El principal reto que tiene Colombia, en términos de modificar su sistema político, es hacerlo realmente representativo. El sistema político en Colombia es excluyente y así ha sido durante décadas y eso sirve a los intereses particulares de ciertas personas y de ciertas colectividades políticas que se han beneficiado de ello. La voluntad política para avanzar en la ampliación democrática es escasa. Nuestro llamado es a que se reconozca el valor de la participación política y ciudadana y así empoderar a los ciudadanos. El llamado es para que los ciudadanos sean conscientes de su poder.

Frente al tema de la participación ciudadana ¿Qué le falta a los ciudadanos para que contribuyan a fortalecer la democracia? ¿Qué le hace falta a la ciudadanía para que la implementación de los acuerdos sea efectiva?

Los ciudadanos no creeemos en nuestro poder de cambio. Con toda la corrupción, con el tema del conflicto, tácitamente fuimos aceptando que este fue el país que nos tocó y por ahí también desconfiamos de las instituciones. La historia se ha encargado de separar el ejercicio ciudadano y político de lo que es la realidad política y eso fue lo que pasó con el acuerdo. Me impresiona mucho lo fácil que se nos olvidó la guerra, la gente dice que el acuerdo no sirvió para nada, pero la realidad es que “dejamos de darnos bala de un día para otro”. En términos prácticos, lo más lindo que tiene este acuerdo  es la capacidad de haber salvado todas las vidas que estábamos perdiendo, pero eso fue para nosotros como un día cualquiera y eso nos hace dar cuenta de la insensibilidad frente a la realidad en la que estábamos. Hay gente que por las circunstancias que sean le da lo mismo que maten a unos o que no. Para nosotros la política se volvió algo lejano, en algo que no es de los ciudadanos y esa es la brecha que tenemos que zanjar.

¿Cómo percibe el Instituto la implementación de los acuerdos? Si puedieran dar una evaluación ¿cúal sería?

Vamos a lanzar el primer informe de cómo va el acuerdo en términos del punto 2. Dentro del acuerdo se nombraron quiénes hacían monitoreo y verificación, que son el Instituto Kroc y la Misión de Naciones Unidas. Las demás instituciones y organismos que estamos en el punto 6 tenemos la tarea de acompañar, monitorear y verificar, en otros términos. El acuerdo va, la implementación avanza, más lento de lo que quisiéramos, pero tambiénn avanza con variaciones. La implementación de los acuerdos avanza según le parezca al actual gobierno y no necesariamente de acuerdo a cómo fue planteado en La Habana o atendiendo al espíritu de lo negociado. Es importante tener un balance de lo formal y de lo real. Por ejemplo, dentro de lo formal está la creación de ciertas instituciones, pero en lo real es ver cómo esas instituciones, en la práctica, ayudan a zanjar la brecha de la participación política en Colombia. Nuestra gran preocupación es la falta de voluntad política, en específico del Congreso de la República que tenemos ahora.

¿Qué otros retos o desafíos ha tenido esa implementación, aparte de la falta de voluntad política?

Desde un punto de vista macro, hay un agran dificultad de la institucionalidad estatal para responder a lo que requiere el acuerdo. Imaginemos que se tiene la voluntad política y que existen los recursos, el Estado colombiano realmente tiene una estructura en crecimiento que no necesariamente estaba dispuesta o preparada para asumir todos los retos que se le imponen con el acuerdo. Por ejemplo, se requiere llenar muchas posiciones técnicas con personas que no tienen la experiencia. Se necesita crear institutos, entidades, un montón de arquitectura institucional  que va más allá del funcionamiento del Estado o de la voluntad del gobierno para la que no tenemos ni recursos ni talento humano suficientes. En relación con el punto 2, hay una dificultad grande en la articulación institucional. El acuerdo es una puerta para crear institucionalidad estatal, por eso estamos a ensayo y error y eso es costoso en un momento como el de hoy. Tenemos casos como el del estatuto de la oposición que tiene un espíritu maravilloso de darle el espacio que les corresponde a aquellos que compitieron en unas elecciones, pero que no ganaron y no por eso quedan por fuera de una contienda electoral. El estatuto está reglamentado por el Consejo Electoral y fue aprobado por el Congreso y funcionó en las pasadas elecciones, pero se supone que eso debe también aplicar a nivel local. Tenemos elecciones locales en octubre de este año y al día de hoy no sabemos cómo va a funcionar. La institucionalidad colombiana no ha crecido a la luz de las aspiraciones.

En efecto, ya se aproximan las elecciones locales y regionales ¿Cómo ve el Instituto ese panorama electoral?

Estamos muy preocupados con la violencia política, es evidente que existe una preocupación nacional por la manera en que se está atacando a los líderes sociales  en el país. Es lamentable señalar que la mayoría de esos líderes, no solo son líderes sociales, también son líderes políticos que no necesariamente están asociados con una intención electoral, pero sí son lideres políticos en la medida en que tienen una agenda pública y política de incidencia; son reclamantes de tierras, son reconocidos por sus comunidades, son excombatientes. Esto que ha venido pasando puede intensificarse si se revelan las intenciones de estos líderes locales de participar en la próxima contienda electoral, porque esos les daría visibilidad y los volvería un blanco fácil para quienes buscan atacarlos. Por otro lado, están cerrando de facto las posibilidades de personas que pueden ser representativas de sus comunidades. Estamos también preocupados por ciertas prácticas asociadas a la exclusión de las mujeres en la participación política. De manera discriminatoria hemos visto cómo algunos partidos o delegados de partidos se han opuesto a inscribir mujeres basados en estereotipos que no tiene ningún sentido. Contrario a lo que buscaba el acuerdo de abrir la democracia, en la práctica lo que está pasando es que a las comunidades les están cerrando esa posibilidad, por un lado se las cierran institucionalmente y por otro lado también de facto, poniendo en riesgo la vida de quienes quieren participar en política.

Ya que mencionas el tema de las mujeres, históricamente hemos sido excluidas de la participación o de esos espacios públicos de participación política, sin embargo hay mujeres que han emprendido esta lucha por la participación y por la igualdad ¿Qué caracteriza a esas mujeres que participan en la política colombiana?

El instituto ha venido trabajando en la promoción de la participación política de las mujeres desde sus inicios. Desde 2014 hasta 2017 implementamos un proyecto que buscaba identificar cuáles eran las barreras y así poder ayudar a superarlas. Las mujeres que participan en política están mejor formadas académicamente que los hombres y esto parte de unos datos de ONU mujeres. En general, en el país quienes m basada, por un lado, en estereotipos reparadas para ejercer se queda en eso. Las dificultades especás nos graduamos de educación superior somos mujeres, lo mismo en posgrados, el mito de que las mujeres no estamos preparadas para ejercer se queda en eso. Las dificultades específicas para la participación política de las mujeres está basada, por un lado, en estereotipos y tambien está asociada a la lógica electoral. En algunos casos vemos que mujeres representativas o exitosas, en sus carreras políticas, surgen a la sombra de sus familiares y casi no importa quien sea, representa a la misma casa política. En el Instituto hemos identificado que existe un problema muy fuerte contra las mujeres en política, en 2017 realizamos una investigación que hoy estamos actualizando, que se llama “no es normal”, y lo que encontramos allí, entrevistando a mujeres que habían ocupado cargos de elección popular, desde consejales municipales hasta congresistas, es que existen prácticas de violencia en su contra que hacen que las mujeres no quieran seguir participando en este escenario y que dejen sus cargos o que no quieran renovarlos y eso tiene un gran impacto. Encontramos que en ciertos consejos municipales cuando las mujeres hablan les apagan el micrófono, o en el congreso, las mujeres son cuestionadas por su orientacion de género o sus preferencias sexuales, cosa que no pasa con los hombres. También encontramos que en muchos casos, en los consejos municipales, cuando las mujeres están embarazadas y salen al baño, les cierran la puerta y eso no es un juego de niños porque los consejales cobran por sesión asistida. Son prácticas que también han terminado en casos de incendios de casas de las mujeres por su adversidad con el presidente del consejo, por mencionar un ejemplo. Estamos actualizando las encuentas con las candidatas a las pasadas elecciones y tambien para poder trabajar de la mano con los partidos en protocolos de seguridad. Lo que arroja la investigación es que el 60% de las mujeres se dieron cuenta de esta violencia ejercida en su contra. En la mayoría de los casos, quienes ejercieron esta violencia contra este 60% fueron miembros de su propia bancada. Hasta el momento no existe ningun punto de atencion para las mujeres que sufren esto.